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Liderazgo Humano

March 9, 2018

 

 

Tenía diez años, era de esos pocos niños que no les gustaba el futbol, pero en búsqueda de la aceptación social, salía a la calle (en esos tiempos se podía salir a la calle a jugar), y me unía a mis vecinos, a su juego con un balón viejo mal inflado y dos piedras como porterías. Edmundo y Cristian, los chicos grandes de 15 años, eran los capitanes de los improvisados equipos, y uno a uno nos escogían según las habilidades futbolísticas previamente detectadas. Siempre fui el último en ser seleccionado, unas veces por Edmundo y otras por Cristian.

 

Cristian era el galán del barrio, fornido, alto y con cabello largo. Edmundo era un simpático gordito bonachón. Todos querían estar en el equipo de Cristian, pues era hábil, metía goles y para ser sinceros, sin importar nada, su equipo siempre ganaba. Yo, en esas peculiaridades que siempre he vivido, nunca disfruté estar en su equipo, al contrario, me entristecía jugar con él, pues para mí, eso solo significaba una cosa: no tocaría el balón en todo el juego. Cuando me tocaba jugar con Edmundo, yo era feliz, pues él —Edmundo— me hacía sentir que yo le importaba. Me pasaba la pelota, sabiendo que probablemente la patearía a nuestra portería, o la daría a un contrario. Con Edmundo, cada que nos metían gol, que era muy seguido, reunía a los del equipo, y nos daba una especie de motivación y ánimos. Con Cristian, recibir un gol, era sinónimo de regaño.

 

Cristian y Edmundo eran líderes naturales, y ellos me dieron las primeras lecciones de liderazgo que recuerdo, y con escasos diez años aprendí, que hay personas que sigues porque tienes que seguir, pero hay otras que sigues porque quieres hacerlo.

 

Stephen Covey, en su libro Liderazgo centrado en Principios (Paidós, 1992) dice: “La gente eficaz organiza su vida y sus relaciones basándose en principios, es decir, en leyes naturales y normas que tienen validez universal. El liderazgo es la habilidad de aplicar estos principios a los problemas, lo que se traduce en calidad, productividad y relaciones fructíferas”. Hay muchos tipos de líderes, y no puedo decir cuál es bueno, malo o peor, pero ahora que tengo la oportunidad de estar en posiciones de liderazgo, me queda claro que, al ejercer ese liderazgo centrado en el humanismo, y buscando el bienestar de quienes se lidera, no solo se encuentran resultados, también se encuentran sonrisas.

 

Rafa Reyes 

Activista

@RafaActivista

 

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